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Diez años sin Digna y el miedo no se acaba

México D.F., 20 de octubre de 2011 (Cencos).- “Diez años sin Digna y el miedo no se acaba”, pero éste no debe contraponerse a que la dignidad permanezca y consigo, en el contexto actual de México, la indignación; esa digna rabia que hilvana las distintas demandas, víctimas y laceraciones que atestan el país. “¿Cuántos monumentos o auditorios tenemos que construir por todos los que están siendo asesinados?” cuestionó Laura Hernández Arévalo, quien realizó en los últimos días un documental con entrevistas a los padres, dos hermanos y una hermana –de trece en total- de Digna Ochoa.

“Entre 2010 y 2011, seis defensoras han sido asesinadas y sus familias siguen siendo amenazados y agredidos” destacó Orfe Castillo Osorio de la Iniciativa Mesoamericana de mujeres defensoras de derechos humanos. Por la violencia en la actualidad, “no hay justicia en estos casos –de defensores de derechos humanos- porque ellos pueden hacer algo que los demás no hacen: que prevalezcan las razones del derecho” aseveró Fernando Coronado Franco, consultor jurídico de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

Existe el riesgo de algún atentado o que se utilice nuestro trabajo para denostarlo, menciona David Peña Rodríguez, integrante de Asociación Nacional de Abogados Democráticos, quien tomó el caso a partir del año 2007 y anuncia la iniciación de una campaña para exigir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que admita este caso después de 10 años en proceso.

Pero diez años después, ¿por qué habremos de recordarla, por qué rememorar el caso?

Por un lado, el rasgo más característico de este caso emblemático en materia de derechos humanos: la impunidad, la cual invita a la insistencia en el caso. Pues es en esta falta de esclarecimiento donde está atrapada la verdad, tanto por los intereses que conlleva como por los pasos falsos que han dado las autoridades, supuestamente competentes, a su alrededor. Sus 10 razones irrefutables, fueron refutadas por las pruebas, los testimonios y todo el expediente recabado, “la procuraduría capitalina decía que estaba claro el homicidio pero falta lo que digan allá arriba” establece Jesús Ochoa, hermano mayor de la defensora, cuya perseverancia, según una de los abogados del caso, Michelle Salas, ha sido determinante en la búsqueda de justicia.    

“Las verdades oficiales siempre son falsas; lo son cuando informan a medias. Sucede en casos como el e Digna, en las guerras sucias o dictaduras y ahora en la guerra contra el narcotráfico; a comparación con las dictaduras en países como Perú o Argentina, es peor el caso de México, porque se dice una cosa hacia afuera y adentro es otra muy distinta. Queremos la verdad de a de veras, no la oficial; porque tenemos ese derecho” establece Lamberto González Ruiz, amigo de la abogada.

“El 30 de mayo de 1980 cambió el rumbo de su vocación, de querer ser educadora decide ser abogada porque mi padre es acusado de un asesinato que sucedió mientras él trabajaba –por tanto era inocente- lo arrestaron sin decirnos ni darnos razón de su paradero, lo llevaron a otro municipio no tan cerca de Mesatlán y fue torturado, cuando lo encontramos tenía la cara deformada por los golpes; luchamos por 1 año 17 días, por eso Digna se avoca a los derechos humanos” recuerda Jesús Ochoa. Pero “a Digna la mató la confianza” porque después de reiteradas amenazas por las que se refugió en Washington, regresa al D.F. al creer que con el cambio de gobierno en el 2000 las cosas también cambiarían.

Hay que recuperar su memoria, su imagen, e insistir en la verdad de los hechos; recordar a Digna persona, defensora, abogada, monja y mujer; y exigir justicia. Su presencia era fuerte y radical como su vida y compromiso, añade el consultor Coronado de la CDHDF. Ella llevaba casos sobre químicos en Veracruz,  la masacre en Aguas Blancas, los casos de Cabrera García y Montiel Flores campesinos ecologistas en Guerrero, de los hermanos Cerezo en la ciudad de México, entre otros. “De tantos momentos difíciles, para Digna siempre había futuro, y una sonrisa. Me decía: aquí hay que luchar míja y que siempre se podían vencer los obstáculos, mientras estemos completos” evoca su hermana Elia Ochoa, “pasarán los años –continúa- y seguirán los recuerdos vivos, como motivación”. “Digna nació para cambiar al mundo, que su muerte nos sirva para cambiar este sistema” declara Michelle Salas, también abogada del caso y miembro de la ANAD.

Además, cabe pensar el papel que jugamos las mujeres como defensoras y periodistas, agrega Erika Ramírez Pardo de la revista Contralínea ya que “coincidimos, defensores y periodistas, en que nuestro trabajo tiene un compromiso social”. Son ellos quienes “están en medio de los militares y los otros grupos” añade Gabriel Soto Climent de la CDHDF, por tanto, “hay que abrir los ojos y tomar su caso para seguir el camino”. Nos queda mucho por hacer...

Estás fueron algunas de las reflexiones en el marco del décimo aniversario de la defensora de derechos humanos Digna Ochoa, originaria de Masatlán, Veracruz, quien fue asesinada el 19 de octubre de 2001 en su oficina en el Distrito Federal. Caso que hasta ahora sigue impune al ser declarado como suicidio pese a las pruebas que demuestran el homicidio. Dicho evento se llevó a cabo en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal en la sala que lleva su mismo nombre.

Más información

Pilar Noriega García:A diez años de la muerte de Digna Ochoa la PGJDF insiste en el suicidio
Comité Cerezo: Carta a Digna Ochoa y Plácido, a diez años de su ejecución extrajudicial
Frayba: A diez años del asesinato de Digna Ochoa el Estado mexicano cómplice por omisión e impunidad
Cejil: Asesinato de defensora de derechos humanos Digna Ochoa sigue impune en México

Centro Nacional de Comunicacion Social

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