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En cuatro años, 8 niños migrantes han muerto en campos agrícolas

Difusión Cencos México D.F., 14 de junio de 2011

Boletín de Prensa
Tlachinollan

  • De septiembre de 2010 a enero de 2011, migraron 3 mil 309 niños, principalmente a Sinaloa.
  • El gobierno debe revisar sus políticas públicas orientadas a reducir la pobreza,  porque hasta hoy los niños migrantes no tienen acceso a servicio públicos de calidad.

Obligados por la pobreza y la marginación, miles de niños y niñas indígenas de la región Montaña en el estado de Guerrero, se ven obligados a abandonar sus comunidades así como la escuela y a enrolarse como jornaleros en los campos agrícolas del país, no obstante, en los últimos cuatro años y principalmente en entidades como Sinaloa, Chihuahua, Sonora y el Estado de México se ha registrado la muerte de ocho menores; a parte diversos accidentes en que otros más han resultado con graves lesiones que pusieron en peligro su vida; y la repatriación de niñas y niños jornaleros a su lugar de origen.

En todos los casos ha prevalecido la impunidad y una demora en los trámites para el traslado de los cuerpos a su lugar de origen, debido a que las empresas, en su mayoría, se niegan a indemnizar a los padres, o los presionan para sepultar a sus hijos fuera de su lugar de origen.

En el contexto del Día Internacional contra el Trabajo Infantil que se conmemora este domingo 12 de junio, aún cuando el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), así como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han hecho reiterados llamados a los productores agrícolas y autoridades gubernamentales para erradicar el trabajo infantil, este grave problema sigue vigente.

Este marco es propicio para que las autoridades estatales y federales revisen sus políticas sociales y económicas orientadas a reducir la pobreza, porque hasta hoy no han garantizado a los niños indígenas, el acceso a servicios públicos de calidad, impidiendo así su pleno desarrollo y ejercicio de sus derechos.

Migraron 3 mil 309 niños jornaleros de la Montaña, de septiembre de 2010 a enero de 2011.

Según cifras de la Encuesta Nacional de Jornaleros Agrícolas que aplico la SEDESOL en 2009, del total de la población jornalera agrícola, poco más de 3.5 millones son niños menores de 18 años (38.9% del total). De este sector de población infantil, 727,527 niños trabajan, es decir, uno de cada cinco (20.4%), pero no todos en actividades agrícolas. Los que trabajan como jornaleros representan 59.2% del total de los niños que trabajan.

De acuerdo con datos del Consejo de Jornaleros Agrícolas de la Región de la Montaña y del CDHM Tlachinollan, de septiembre de 2010 a enero de 2011, migraron hacia Sinaloa principalmente, 3 mil 309 menores, de los cuales 459 tenían de cero a un año de edad.

Ocho niños muertos, y varios lesionados en cuatro años.

Aunque en los registros del CDHM Tlachinollan se tienen documentados los siguientes ocho casos de niños que han muerto en campos agrícolas, es posible que la cifra sea mayor, debido a que muchos de los decesos no llegan al Centro o muchas de las veces los empresarios hostigan a los padres de los menores para que no den parte a las autoridades.

Uno de los casos que documentó este Centro de Derechos Humanos es el de David Salgado quién era originario del municipio de Tlapa de Comonfort y tenía 8 años de edad cuando murió en un surco, aplastado por un tractor, mientras cortaba tomate en un campo de Agrícola Paredes, en Culiacán, Sinaloa. El pequeño había emigrado junto con sus padres y hermanos en el mes de diciembre de 2006 y su deceso ocurrió un mes después, el 6 de enero de 2007. La muerte de David permanece en la impunidad pues no se establecieron las indemnizaciones que por ley corresponden.

En septiembre de 2007, el niño Timoteo Ventura originario del municipio de Tlapa, a sus cuatro años de edad perdió su brazo derecho en un accidente que provocó uno de los trabajadores del rancho El Carmen que se ubica en el municipio de Cd. Jiménez, en el estado de Chihuahua. Por no contar con seguridad social, el padre del menor tuvo que trasladar a su hijo a diferentes hospitales. Finalmente, y tras haber transcurrido más de 24 horas del accidente, los médicos determinaron que no se podía hacer nada por el brazo del niño, por lo que le fue amputado.

Otro de los casos, es el de Marcial Solano, él era originario del municipio de Tlapa y tenía 11 meses de edad cuando murió de una enfermedad diarreica dentro del campo Isabelitas, que pertenece a Agrícola del Valle, en Sinaloa, esto en el mes de febrero de 2008. Su muerte se debió a la falta de atención médica oportuna. Su caso además de evidenciar la negligencia médica del hospital, también mostró la forma autoritaria en que actúan los empresarios pues se negaron a apoyar a la madre del menor para trasladar el cuerpo de su hijo y más bien fue obligada a sepultarlo en un panteón de aquella entidad.

Un caso más es el de Mario Félix, él era originario del municipio de Metlatónoc, tenía 9 años de edad cuando perdió la vida en abril de 2008, al ahogarse en un estanque del campo agrícola Patole, de la Agrícola Exportalizas Mexicanas, en Sinaloa. El día del suceso el menor regresaría a su comunidad de origen después de haber laborado en el corte de pepino, chile y jitomate, sin embargo su cuerpo sin vida fue encontrado en un estanque y lamentablemente  por la falta de apoyo de la empresa para facilitar y agilizar el traslado del cuerpo, los familiares tuvieron que sepultarlo en el cementerio que se ubica en Dimas, Sinaloa.

En mayo de 2008, la niña Estrella Santos quien tenía 11 meses de edad, murió calcinada en un campo de viñedos de Estación Pesqueira-San Miguel de Horcasitas, Sonora, al incendiarse la galera rural en donde se encontraba junto con otros 14 menores; y al igual que la mayoría de los casos, el cuerpo de Estrella fue sepultado en aquella entidad.

Otro caso es el del niño Ismael de los Santos quien tenía un año y ocho meses de edad; falleció en febrero de 2009 luego de haber sido aplastado por las llantas de un camión tipo torton, en el surco donde sus padres se vieron obligados a tenerlo ante la falta de una guardería para poder dejarlo, mientras realizaban el corte de ejote. Los padres también tuvieron que enfrentar la negativa de los dueños de la Agrícola Reyes, en Sinaloa, para trasladar el cuerpo del menor a su lugar de origen y otorgarles una indemnización.

En marzo de 2009, la niña Rosa de los Santos quien tenía un año y tres meses de edad; falleció por complicaciones en su estado de salud, no recibió una atención oportuna. Sus padres se encontraban trabajando en un campo agrícola que se ubica en La Cruz de Elota, Sinaloa.

En julio de 2010 murió la niña Flora Jacinto, contaba con cuatro años de edad; el deceso de la menor aparentemente fue por tomar agua envenenada en un campo agrícola en San Ramón, Sonora, donde trabajaban sus padres. Ante la falta de recursos económicos y de papeles oficiales, el cuerpo de la menor permaneció cinco días en una funeraria en Hermosillo, hasta que la organización Fondo Na Savi agilizó el traslado del cuerpo de la menor a Guerrero. Según las autoridades, Flora Jacinto no había muerto por envenenamiento, sino por el cuadro agravado de desnutrición que presentaba.

En el mes de octubre de 2010 falleció Silvia Toribio, al ser atropellada por un camión recolector de jitomate un campo agrícola del municipio de Ozúmba, Estado de México. De acuerdo con el certificado de defunción, la causa de la muerte fue por laceración cerebral, hemorragia intracraneana y por traumatismo craneoencefálico. La menor tenía apenas 5 meses y todavía no estaba registrada. El cuerpo de la menor fue sepultado en un panteón en el Estado de México.

Los otros casos registrados por el CDHM Tlachinollan corresponden a diversos accidentes que han ocurrido durante los trayectos que llevan a cabo los jornaleros agrícolas a los campos de cultivo. Como el registrado en el mes de abril de 2009, cuando se volcó la camioneta que llevaba a 43 jornaleros agrícolas de un campo melonero al campamento donde se estaban quedando. Los jornaleros eran originarios del municipio de Copanatoyac, en el accidente que ocurrió en el estado de Michoacán, resultaron con lesiones leves 15 menores de edad, de los cuales uno presentó traumatismo craneoencefálico, tuvo que ser trasladado a un hospital en Morelia, Michoacán, días después fue dado de alta.

En mayo de 2010 un camión que trasladaba 20 jornaleros agrícolas originarios del municipio de Tlapa, se impactó con la parte anteposterior de un tráiler, los hechos se registraron en el estado de Hidalgo. En el accidente seis menores de edad resultaron con lesiones leves que no pusieron en riesgo su vida.

En noviembre de 2010, 134 jornaleros del municipio de Tlapa resultaron con lesiones leves al chocar los autobuses en los que eran trasladados al estado de Sinaloa. En el percance resultaron con lesiones leves más de 60 niños que iban en las tres unidades.

Otro de los casos, es el de un accidente registrado en Chihuahua, donde una familia de jornaleros agrícolas originarios del municipio de Metlatónoc, después de concluir su jornada de trabajo, la camioneta donde iban sufrió un percance ocasionando la volcadura de la unidad. Una menor de 16 años perdió la vida de manera instantánea, otra de las hijas de la familia después de estar por más de quince días en terapia intensiva y de presentar una recuperación favorable, fue dada de alta.

Uno más se registró en el mes de enero del presente año, los hechos ocurrieron en Jalisco, cuando una camioneta que trasladaba 30 jornaleros agrícolas, se volcó, en el accidente perdieron la vida dos jornaleros, una del municipio de Copanatoyac, y otro, originario del estado de Chiapas. Iban más de 10 menores de edad, quienes resultaron con lesiones leves.

A parte de los casos mencionados, Tlachinollan también ha registrado desde el 2009 la repatriación de un niño y cuatro niñas jornaleras, quienes después de estar en campos de cultivos fueron canalizados a los DIF de Sonora, Baja California y Querétaro. Los menores eran originarios de los municipios de Tlapa, Metlatónoc y Cochoapa el Grande.

Las cifras siguen siendo alarmantes, a pesar de que se han implementado diversas acciones por parte de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS) para erradicar el trabajo de las niñas y niños jornaleros. La realidad es que se sigue empleando la mano de obra infantil, no en las dimensiones como se hacía un par de años atrás, pero además esos menores tampoco tienen garantías de seguridad en el campo, porque no cuentan con escuelas o guarderías, lo que ocasiona que sus padres se los lleven a los campos.

Por los casos arriba citados es urgente que las autoridades de los tres órdenes de gobierno focalicen sus acciones en la erradicación de la mano de obra infantil, sin embargo también es imperativo que de manera paralela se mejoren las condiciones de vida y salariales de los padres de estas niñas y niños jornaleros. Sin un cambio de fondo en la estrategia de atención a la población jornalera, los casos donde se ven afectados los niños jornaleros seguirán ocurriendo. Debe de ser una estrategia integral que realmente contemple las condiciones mínimas de seguridad y de protección de la niñez jornalera no solo en los campos agrícolas, sino durante su traslado.

Tlapa, Guerrero, México a 12 de junio de 2011

Información difundida por el Área de Comunicación y Visibilidad de Cencos

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