México D.F. 11 de junio de 2007 (CENCOS).- Ante los abusos y violaciones de derechos humanos por parte de elementos del Ejército Mexicano en distintos lugares de la República, es cuestionable la estrategia de involucrar a las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública que puso en marcha el presidente Felipe Calderón, donde los militares juegan un papel primordial al verse rebasadas las instituciones de seguridad tradicionales, en el que parece estar confundidas estrategias de seguridad nacional con la seguridad pública.
Los hechos demuestran que el Ejército goza de impunidad ante los abusos del uso de la fuerza y que el gobierno está dispuesto a encubrir sus abusos en aras de mantener la iniciativa de seguridad nacional ante el incremento de la violencia de las mafias de narcotraficantes y la ineficacia de las policías para hacerles frente.
Recuento de Daños (algunos casos que han llegado a la luz pública)
En Nuevo Laredo, Tamaulipas, quedó de manifiesto la forma en que los miembros del Ejército ejercen su trabajo en los retenes. Jesús Alonso Saucedo no pudo detener su camioneta cuando los militares le marcaron el alto y fue atacado con una ráfaga de disparos sobre su vehículo, matando a su amigo Adrián Salazar Hernández, que iba en el asiento del copiloto el 3 de junio de 2007. Otro caso similar se dio en Reynosa, donde los uniformados abrieron fuego contra un automóvil, matando igualmente al copiloto de un balazo en la cabeza.






