México D.F., 8 de octubre de 2008 (Cencos).- Ante el aumento de la violencia contra las y los periodistas del hemisferio occidental, se hace necesaria la implementación de técnicas específicas para que estos sepan actuar y estén preparados en casos de violencia y en climas de alto grado de hostilidad. Ante tal necesidad se realizó en México el seminario Matar al mensajero. Medios de comunicación en la línea de fuego.
Las agresiones a periodistas o comunicadores de una sociedad son indicativos de la violación al derecho de la libertad de expresión de la población. En lo que va del presente año el número de asesinatos cometidos contra representantes de los medios de comunicación en México llega a siete, número que rebasa preocupantemente el de los años anteriores, y este tipo de agresión sólo es la cúspide de ataques sistemáticos contra quienes buscan informar a su sociedad.
La documentación de agresiones contra periodistas realizada por el Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos) revela que en lo que va de 2008 el número de agresiones a comunicadoras y comunicadores llega a 184, cometidas en 146 casos repartidos en todo el territorio nacional. La alarma ante tal escalada de represión informativa llevó a que un grupo de organizaciones civiles internacionales vinieran en una misión de observación.
Tras entrevistarse con víctimas, familiares, autoridades a nivel federal y estatal, y organizaciones de derechos humanos en cinco ciudades de la República, la Misión Internacional relata que como principales obstáculos a la libertad de prensa se encuentran “el crimen organizado que ha generado un clima de terror; la corrupción; la impunidad; las agresiones directas por parte de corporaciones policiales y castrenses, y la falta de voluntad política federal y estatal para resolver los ataques contra periodistas y garantizar su seguridad”.
Dicho panorama alentó a dos de las organizaciones presentes en la Misión, Artículo XIX y el Instituto Internacional para la Seguridad de la Prensa (INSI, por sus siglas en ingles), a organizar en este país la primera conferencia de medios sobre la violencia contra periodistas, donde se expusieron y analizaron las distintas alternativas posibles para que los integrantes de los medios de comunicación tengan mayores garantías de seguridad para realizar su trabajo.
Trabajadores de los medios de comunicación de Brasil, Argentina, Colombia, Perú, República Dominicana y otras nacionalidades del continente identificaron como un grave problema para el ejercicio de la labor periodística la falta de enseñanza en prácticas de seguridad para los hombres y mujeres que se exponen a esta violencia sistemática como parte de su labor cotidiana. Además, señalaron que las agresiones suelen proceder de grupos del crimen organizado, cuerpos castrenses, elementos de seguridad pública, federales y locales, así como de otro tipo de funcionarios públicos y también miembros de algún movimiento guerrillero, aunque en cada contexto los actores perpetradores varían.
México es el país más peligroso para ejercer dicha actividad en el hemisferio, y en general en América Latina países como Colombia, Brasil o Perú entre otros presentan condiciones de alto riesgo.
En el caso de la experiencia Brasileña, periodistas de Globovisión y de la Federación Nacional de Periodistas (Fenaj, en portugués), dejaron ver que el tipo de violencia se presenta mayoritariamente al cubrir un evento en situaciones de alto riesgo como ir por la nota a las fabelas, barrios pobres de las ciudades, durante operativos de la policía. En un contexto similar, el periodista Tim Lopes perdió la vida y a partir de ese momento todo el gremio periodístico brasileño se organizó y capacitó para saber actuar por su propia seguridad sin importar las diferencias profesionales existentes.
Caso distinto es el de Colombia dónde la polarización política, tras un conflicto armado de más de medio siglo de duración, también encuentra reflejo en las posturas de los trabajadores de la prensa; esto a provocado que, aunque sí se han impartido cursos sobre protección y se han establecido redes entre los periodistas para hacer un frente común ante las agresiones, las decisiones conjuntas de los trabajadores de la comunicación sean insostenibles.
Entre los principales obstáculos que se presentan para lograr una protección integral de los y las comunicadoras destacan, no sólo la falta de organización sino, en primer lugar la desatención por parte de los Estados, para garantizar el desempeño de su labor profesional, y en un segundo momento la irresponsabilidad de los dueños de los medios de comunicación para dotar de herramientas y capacitación necesaria para que sus trabajadores puedan hacer su labor informativa.
Durante el seminario que reunió a representantes de los principales medios de comunicación de todo el continente así como expertos e investigadores de organismos de la sociedad civil nacional e internacional en un hotel de la ciudad de México, tanto Sarah de Jong directora adjunta del INSI como Darío Ramírez director de Artículo XIX México, coincidieron en concluir que se eligió a nuestro país como sede de este primer encuentro por la pobreza de avances en la materia a la par del aumento en la violencia contra quienes ejercen el periodismo.
A diferencia de Brasil, Colombia o Perú, donde ya ha habido experiencias de cultura de protección, en México el alto grado de impunidad y corrupción provocan que se potencialize el fenómeno de la censura previa, las agresiones por parte del Estado y la falta de apoyo de los medios de comunicación hacia sus propios empleados. Estas son condiciones que, en definitiva, coartan el ejercicio de la libertad de expresión en la sociedad.
Información difundida por el Área de Comunicación y Visibilidad de Cencos