México D.F., 21 de abril de 2008 (Cencos).- La liberación del consejero de la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca (APPO), Flavio Sosa Villavicencio, confirma que el activista fue el primer preso político liberado de la administración de Felipe Calderón Hinojosa.
La detención arbitraria de Flavio y Horacio Sosa Villavicencio, Ignacio García Maldonado y Marcelino Coache Verano, en la ciudad de México, ya que no se les detuvo en flagrancia, ni con órdenes de aprehensión el 4 de diciembre de 2006 —a cuatro días de la toma de posesión del nuevo gobierno—, dos horas después de dar una conferencia de prensa en las instalaciones del Centro Nacional de Comunicación Social, marcó la política de mano dura del fugaz secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, en cuyo expediente se encuentra la represión y encarcelamiento de manifestantes cuando era gobernador de Jalisco.
Jueces del fuero común de Oaxaca resolvieron que el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, no comprobó los cargos por los que Sosa fue procesado como responsable de los delitos de robo con violencia y daños, secuestro, lesiones y despojo agravado derivados de la represión en Oaxaca tras estallar el conflicto en el que la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y la ciudadanía oaxaqueña se organizaron en la Asamblea Popular de Rublos de Oaxaca, para demandar la salida del gobernador Ulises Ruiz Ortiz.
Poco a poco la defensa de los integrantes de la APPO fue derribando los débiles argumentos jurídicos con los que se trató de sentenciar a los integrantes inculpados. Estas detenciones arbitrarias son la forma en la que el sistema político mexicano sigue funcionando como en las décadas de los 60 y 80, en los que mediante instrumentos de la justicia se presiona a los movimientos sociales al detener a parte de la dirigencia visible, obligando al movimiento a centrar su lucha por su liberación, mientras el cumplimiento de sus demandas se pospone.
La detención de Sosa se llevó a cabo después del anuncio de la APPO de que se instalaría una mesa de dialogo con el gobierno de Calderón Hinojosa por conducto de la Secretaría de Gobernación, policías federales detuvieron a los activistas en la ciudad de México a las 20:30 horas.
Las detenciones ocurrieron más de dos horas después de que la APPO concluyó una conferencia de prensa en el Centro Nacional de Comunicación Social. Elementos federales vigilaban desde las 15:00 horas los alrededores del lugar, ubicado en la colonia Roma, en espera de los 15 oaxaqueños, todos con órdenes de aprehensión, que acudieron al encuentro con medios de comunicación.
La cita para la conferencia de prensa era a las 16:00 horas. Los appistas llegaron a Cencos unos 20 minutos más tarde, excepto Flavio Sosa, quien se apersonó cuando anunciaban el encuentro con Gobernación, para abordar lo relativo a la represión en Oaxaca. Casi una hora después, los reporteros se retiraron del lugar y los oaxaqueños se quedaron. Los agentes de la PFP aguardaron a que reporteras y reporteros se retiraran del lugar, y los activistas se alejaran de las oficinas de Cencos para cumplir las órdenes de captura.
Los appistas determinaron esperar hasta las 19:30 horas porque habían sido alertados en Cencos de la presencia de presuntos agentes, vestidos de civil, quienes buscaban ocultarse en locales cercanos. Inclusive detectaron que algunos simularon tener averiado un automóvil guinda, en espera de que salieran de las oficinas.
Los activistas se dividieron en grupos para tratar de eludir una posible detención. Sosa, Horacio, García Maldonado y Coache abordaron un taxi, en el que después serían detenidos, cuando el vehículo circulaba alrededor de las 20:30 horas por el número 1665 de la avenida Insurgentes. Tras la aprehensión, fueron llevados a las instalaciones delegacionales de la Procuraduría General de la República (PGR), de donde se les traslado al penal de máxima seguridad del Altiplano, localizado en Almoloya de Juárez, Estado de México.
En agosto de 2007, ocho meses después de su reclusión, Flavio y Horacio Sosa Villavicencio fueron trasladados al reclusorio regional de San Juan Bautista Cuicatlán, ubicado a 104 kilómetros de la capital de Oaxaca.
El 13 de marzo pasado se dibujó la liberación de Flavio Sosa, cuando el juez primero de distrito, Javier Leonel Santiago Martínez, ordenó la libertad del activista a un Juzgado local que le sigue un proceso por el incendio del edificio del Tribunal Superior de Justicia, registrado el 25 de noviembre del 2006, y fue el sábado 19 de abril cuando, después de casi año y medio de reclusión, el activista de la APPO recuperó su libertad, confirmando la tendencia del gobierno calderonista de criminalizar la protesta social para acallar las voces críticas.
Centro Nacional de Comunicación Social A.C.