Lecciones en radiodifusión-Manuel Bartlett
Lecciones en radiodifusión
Manuel Bartlett
El Universal
http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/37855.html
14 de junio de 2007
El jueves 7 de junio nuestro más alto tribunal concluyó la revisión de la ley Televisa. "La función de la Suprema Corte -expresó su presidente, el ministro Ortiz Mayagoitia- es garantizar el respeto y la defensa de la esencia y de los principios de nuestra Constitución". Y lo cumplieron.
Durante ocho sesiones analizaron punto por punto la demanda en deliberaciones de gran calidad. Declararon inconstitucionales los artículos y textos centrales de las infames reformas. Su desempeño ha sido reconocido nacionalmente. Afirmaron ser un tribunal imparcial, apartidista, independiente, por encima de presiones. Lo demostraron.
Los ministros hicieron gala de transparencia, cada resolución se fue integrando en intercambios de argumentos que diferían, coincidían, consensuaban, llegando a veces a conclusiones similares por diferentes caminos. Lo presenciamos millones, está en internet palabra por palabra. Cada voto estuvo respaldado, los de mayoría y los de minoría. Se realizó un ejercicio virtuoso.
El resultado tiene dos efectos fundamentales: la invalidación de reformas impuestas a los Poderes Legislativo y Ejecutivo y, por otro lado, la definición de conceptos invaluables sobre el marco constitucional de la radiodifusión y las telecomunicaciones, que no podrán pasar por alto la opinión pública nacional y desde luego los legisladores.
La acción de inconstitucionalidad generó la oportunidad para que la Suprema Corte llevara a cabo un análisis integral de los principios normativos de la radiodifusión, por primera vez, desde la promulgación de la ley en 1960. Esto se da en momentos clave para definiciones urgentes en la materia.
Desde el inicio del análisis del proyecto, en la primera intervención el ministro Góngora Pimentel afirmó: "Hemos sido llamados a pronunciarnos sobre un tema definitorio para la concreción de nuestra democracia como un sistema de vida, la libertad de expresión será la brújula que habrá de guiar mis pasos". El ministro Azuela afirmó a continuación: "Desde luego está la libertad de expresión, la libertad de información, está la libre competencia, la rectoría económica del Estado, la modernidad, la digitalización, el progreso, la equidad, pero sobre todo el servicio al pueblo de México, que debe contar con estos medios.".
En el desglose de cada concepto de invalidación, uno a uno los ministros hicieron valiosas aportaciones para encuadrar la radiodifusión en los valores superiores de la nación.
El efecto jurídico de la sentencia es muy claro: se anulan artículos y "tramos normativos" que la ley Televisiva incorporó a las leyes de radiodifusión y de telecomunicaciones. Al extirparse estos injertos, según la propia Corte, la legislación queda funcional, o sea, está en capacidad para regular la materia. El efecto jurídico y político general ha sido, en primer término, las reiteradas declaraciones de coordinadores en el Congreso de que habrán de legislar de inmediato.
El fiasco del proceso de la imposición de la reforma y la indignación de la opinión pública resaltaron la necesidad de una legislación que corrija el despropósito. Reacción laudable. El Congreso cuenta ahora con el ineludible análisis de la Suprema Corte, criterios que no se pueden soslayar en el Congreso a riesgo de recaer en nuevas inconstitucionalidades. Los criterios antimonopólicos; el imperativo de la pluralidad en los medios; la garantía a la libertad de expresión y al derecho a la información del pueblo de México, que se vulneran en la concentración; la diferencia entre un organismo descentralizado autónomo y uno desconcentrado, dependiente del Ejecutivo; la igualdad frente a los privilegios y las ventajas inaceptables, la presencia ineludible de la radiodifusión pública y social; la rectoría del Estado como garante de la utilización social de un bien público: el necesario sometimiento de las concesiones al interés público. Y no sólo son válidos estos criterios, cuando alcanzaron los ocho votos de nueve, también cuando se dio una mayoría sin llegar a los ocho en temas que obtuvieron seis votos de tres. Todo ello de un valor incalculable para nuestra democracia.
Quienes no utilizarán estos criterios son las televisoras. Para ellos sus intereses son superiores a los de la nación. Preparan ya la ofensiva con las mismas mentiras y la desinformación habitual. Veamos: Televisa "muy respetuosamente" boletina que algunas de las resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación "son motivo de preocupación. pueden desacelerar el desarrollo tecnológico. colocando a México en desventaja". La CIRT, que no oculta a quien sirve, dice que el fallo no es importante, sólo se anularon dos artículos totalmente y, sin embargo, manifiesta su preocupación porque el fallo impedirá la convergencia. Todo es falso, pero a la Goebbels repiten nuevamente las mismas mentiras y sus "comentaristas" lo repiten, que el fallo acabó con el incentivo a invertir al eliminar el refrendo a perpetuidad; nos regresan -dicen- a la discrecionalidad del presidente, como si la ley Televisa la hubiera evitado; nos catapultan a una dinámica chavista; el presidente de la Cofetel, servidor de los mismos intereses, dice temblando de miedo que no pasó nada; otro de los de la casa Azteca me hace el triunfador por haber legislado para mantener la planificación estatal marxista.
Ellos seguirán en sus "trece"; pero la Suprema Corte ya conjuró sus mentiras, basta repasar lo que ahí se dijo. Sin embargo, no pierden las esperanzas, el dinero, mucho dinero, el más dinero es una droga y la soberbia por ahora infinita.
Ex secretario de Estado



